Día tras día

Enero 31, 2010 at 11:55 pm | In Cantos de cisnes | Leave a Comment

Su cara envejecida reflejaba todo el salitre que había consumido su cuerpo entre olas del Atlántico, toda su bravura se reflejaba en unas cuantas cicatrices por su piel, y en un corazón que no le gustaba enseñar tan a menudo…

Porque los amores son tan inoportunos como la tempestad que nubla nuestros horizontes y los vuelve grises, la brújula nos dá mil vueltas y las náuseas recorren nuestro cuerpo una y otra vez, tan inesperadamente, tan profundamente…porque en el amor hasta el más bravo capitán puede hundirse con su navío solo, con una tripulación llamada soledad entre tibios rayos de cualquier punto cardinal…apenas importa, y allí como buenos capitanes preferimos yacer solos sin compañía, contemplando nuestro desastre, y con los tobillos húmedos mil y un recuerdos de los primeros días, de quizás cuando aún las sonrisas fueron sinceras…

Navegantes somos, entre tiburones y oleajes, entre débiles mástiles y ténues velas esperando que se rompa el navío…así nos encontramos a veces, y pese a todo decidimos no abandonar, porque somos marineros, y nos ahogamos en la tierra…porque no sabemos hacer otra cosa que querer con el ahínco más tremendo, ayer, hoy…siempre.

Entre sones de tangos

Diciembre 29, 2009 at 3:10 am | In Cantos de cisnes | Leave a Comment


Malena cantaba tangos en el café de Silverio…cantaba mi comparsa allá por los meses de Diciembre, quizás por su garganta saliesen todos los quejíos de los quebrantos del desamor, lo mismo que yo los escupo por las tintas azules en cuadrículas perfectamente alineadas…esperando mi airosa y pequeña letra torcida.

En ciertos momentos del día, concretamente en la madrugada es cuando vuelvo a encontrarme con mi verdadero yo, bohemio, el que abre la puerta a la poesía y charla con ella dejándose embriagar, ahí es cuando mi cuerpo expulsa todo lo que ha absorbido al cabo de los días, tal y como si pusiera mi corazón al sol y salieran todas mis ideas…

Y solo pienso en envenenarme de melodías prohibídas, de cantares rajantes, de bordones y de golpes secos de rancia madera…y en esas noches, vuelvo a la vida, a la que merece la pena, en la noche en la que vuelven a hablarme mis raíces, mis entrañas…mi continente.

Run girl…run!

Diciembre 4, 2009 at 1:37 am | In Melancolía | 2 Comments

Me pediste unos versos y a pesar de todo seguí pensando que el raíl eran los únicos que te merecías…torpemente intenté días atrás hacerlo, pero no podía, no queda más que tener levemente los buenos momentos vividos y seguir hacia delante, que los momentos malos son muchos pero deben de servir de experiencia para el futuro.

Como siempre, acabé en un tunel a oscuras, pero mi instinto me dirá que es lo adecuado, hacia donde tendrá que tirar mi vida y a seguir siendo feliz, acabé donde yo quise estar, prácticamente fuí yo quien firmó los últimos días en hojas que tu dejaste en blanco, como si el azar las escribiese por tí…o por mí.

Siempre me noté a más revoluciones junto a tí, era como esperar por un autobús fuera de horario, esperar unas luces lejanas en el horizonte para que calentasen ahora que apretaba el frío, y no recibí más que el nuevo palo rastrero utilizado anteriormente, y aún así estuve donde quise estar.

Hoy, continuaré con mi continente, mis letras, mis melodías…hoy tú dejastes de estar en ellas, donde tú quisiste estar.

El raíl

Julio 29, 2009 at 2:48 am | In Melancolía | 1 Comment

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Me daba tanta pena ver aquellos ojos tan bonitos y saber que aquello sería escaso, que por circunstancias de la vida mi profesión se había vuelto la de cazador de cometas, tan bonitos…tan efímeros.

Y aunque sé que podíamos hacernos felices de muchísimas maneras, nuestras vidas se encontraban como dos líneas paralelas, tan juntas hasta el infinito mirándose la una a la otra…pero imposibles de cruzarse.

Y hoy, cuando quizás aún me queden muchísimos besos y versos que darte, aún hoy que tengo que callarme algún ‘te quiero’ de mis labios, sé que tendré que decir adiós a tus labios, imagino que no será muy tarde y también sé que cuanto más profundos sean los días junto a tí más dolerá después…

No creo en positivismos ni negativismos a día de hoy junto a tí, no perdimos ningún tren, simplemente nuestras vías tienen distintos rumbos, uno el norte, otro el sur…siempre nos quedará el recuerdo de los días de miradas, y el de cada estación que nos recuerda que un día coincidimos en el mismo vagón, que un día nos miramos distinto…

…mientras el raíl dividía nuestras vidas, hacia otros destinos.

Cristalino

Julio 21, 2009 at 4:54 pm | In Aupando tus alas | Leave a Comment

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Entendió, desde su escuálida y joven actitud y siempre por momentos de ráfagas que todo lo que le ocurriría, para bien, para mal…tendría tanto un camino, como un porqué y por supuesto una reflexión de lo que debería aprender a sacar lo bueno y retenerlo y aprender de lo malo…a modo de experiencia como si de una secuencia piloto se tratase.

A pesar de ello siempre pudo presumir, o al menos en la gran mayoría de ir con la cabeza alta y el paso firme, porque en todo momento siempre quiso ir donde se dirigió, y si no se hizo aguardó un poco en la sombra, nunca quiso desviarse del rumbo que le dictaba su conciencia…pese a tener compañía, era simple y mera cuestión de tensar la cuerda y veremos si los navíos eran tan fuertes como presumieron ser, o al menos lo aparentaron.

Nunca jamás quisó o intentó ser algo que no pudo ofrecer o no podría llegar a ser, la genética camaleónica habría que entenderla desde el punto positivo y nunca desde el cambio por el cambio dejando morir lo que te alimentó durante tus años de vida, porque quien sabe si algún día necesitaremos provisiones.

Sabía que estaba apretando el viento, pero esta vez no descuidaba, sabía que tenía un objetivo muchísimo más importante aún, y otros que estarían por llegar, quizás no todos valgan para llevar el timón, por experiencia, por osadía o simplemente por el mar bravío…a veces hay que perdonar, a veces no hay que olvidar para mejorar.

Nos hacemos a nosotros mísmos en el día a día, en cada latido de nuestro corazón y en cada acción que tomamos, porque a nuestros corazones jóvenes les sobra la rebeldía necesaria para afrontar estos retos, nos sobran las energías para encontrarnos a nosotros mismos, y porque como capitanes que somos no dejaremos hundirnos ni a nosotros ni a nuestro buque…y a quien nos lleve al infierno, nos lo llevaremos con él.

“…estaba roto y envejecido como él, nada se salvaba de sus críticas mordaces, de su ironía hiriente y afilada…nada ni nadie… hasta que un día llegó ella, y entró en su mundo, rompiendo aquel cristal en mil pedazos, dejando pasar la luz, iluminándolo todo”

Junto a la vida

Junio 8, 2009 at 11:26 am | In Cantos de cisnes | Leave a Comment

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Sus pupilas intentaban absorber todo lo intenso del horizonte mientras pensaba en el infinito, no buscaba más que el consuelo de ver el mar en los días tristes para aupar sus alas y surgir cual cometa de viento…bien arriba.

Hoy no pensó en ayer, ni en mañana…sólamente quería ese veneno en forma de grandes dosis, por si le tocaba llorar recordase estos instantes de vida…junto al mar.

Up

Mayo 21, 2009 at 1:08 am | In Aupando tus alas | Leave a Comment

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Vestido de alambre paseaba su sombra en los callejones sin nombre, le gustaba lamer el agua de los charcos y sus bolsillos siempre tenían agujeros, amigo de las avispas y de las luciérnagas se sentaba en los lebrillos y miraba la luna como si la quisiese contemplar de una sola vez, como si quisiera absorber todo su brillo.

Nunca pensó en que le depararía aquella vida, se limitó a escupir los males por la garganta a modo de canción quebrada, a regar sus cuerdas vocales con el vino más peleón del instante y a sonreír todo lo que pudisese.

Y se sorprenderían de como éra feliz con tan poco…quizá algún día se lo cuente.

The beggining of the end

Mayo 14, 2009 at 12:44 am | In Melancolía | Leave a Comment

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Y si ya no me queda dinamita para reventar todos los nidos donde yací me relameré los dedos para escupir la pólvora en cada almohada, en cada dentellada al colchón un reguero de hipótesis, para qué más grito que el de mi corazón…si late.

A la lumbre del caldo restregaré tus recuerdos en la guarnición y se lo daré a los perros sedientos de vida, para que ladren en la alcoba todos los tequieros que dí en valde, para cuando ya sea tarde y tu alacena esté vacía el único hambre que tendrás serán de besos…quizás no los recuerdes.

Agonizante, sin aliento de desplumar cigueñas me hice una alhomada con sus plumas y dormí hasta que se cerraran mis puños y el olor del alquitrán me retumbara en los bolsillos,  de cuando te quise gratis.

Solo sin nadie, solo con todos…en una función estúpida de titiriteros donde no quiero ser protagonista, quizás me lo exiga el guión, quizás lo soñé alguna vez, quizás vomité tantos sueños que me quedé sin voz…vacío, me sentí más cómodo siendo el propio autor de la obra, con mis protagonistas, con mi continente…

Como un refresco sin gas, insípido, tórrido, así veo los pocos días que tocan, sé que llegarán pasos largos, ahora toca darlos cortos, en una pecera donde toca vivir…algún día seremos piraña…sueñen.

Aquella y no otra

Mayo 8, 2009 at 2:00 am | In Melancolía | Leave a Comment

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La miró, y no notó en ella aquel brillo que le enamoró por entonces, sus besos apenas hacían palpitar su corazón y se arrastraba en un mundo de mentiras y malos sabores.

Ayer, volvió a verla como la chica que era muchísimo tiempo  atrás de que sus miradas se cruzasen, ni siquiera sería una piedra en el camino, lo tenía limpio…listo para pisar el acelerador a fondo.

Para huir, de los malos momentos y de los relojes sin manecilla, de cuando en cada abrazo suyo le ahogaba una profunda soledad…una profunda tristeza que le era incapaz de apretar los puños o de ensanchar sus venas, la nada sonaba de fondo en una mezcla estúpida e inerte de melancolía y romanticismo, un apocalipsis perfecto, un último vals donde danzar sólo desnudo, sin sombra…

Dejó de llover en su corazón y una y mil veces volvió a dormirse entre las flores mustias del otoño, no hubo promesas futuras, jamás esperó un último te quiero, sus rotuladores tenían la punta doblada de pintar tantísimos arcoiris que acabaron en la basura, no hubo si quiera un ‘ya te llamaré’…

Y en aquella tarde de otoño gris, caerían todas las maldiciones del mundo a todos los mortales que osaran defender en su nombre aquella leyenda, porque aquel día no fué uno más, aquel día dejó de verla para siempre…desde aquel día todos sufriríamos aquella quimera, alentados por cuatro lunáticos que nos hicieron creer, un salto de fé…

Porque aquella tarde murió el amor para no resucitar jamás.

Dejando en el costado

Abril 27, 2009 at 2:15 am | In Aupando tus alas | Leave a Comment

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Los flecos de su cama aún recordaban donde se guardaban tantos sueños a media tarde, aquellos atardeceres se convertían en los momentos pausados más dulces, sólo le tocaba parpadear…y volver a alzar el vuelo sublime hacia la burbuja de su fantasía, donde tocaba reírse, donde tocaba besar.

Su barba rasgada de varios días hacían entrever que la noche había sido larga, demasiado había sido el whisky derramado pero no importó si la compañía eran las luces que siempre iluminaban sus valores, amistad. Y allí es donde se encontraba cada domingo, en ese limbo hipnótico, en el de quererte porque sí, en el de las luces, y en el de los atardeceres…y una vieja canción de fondo…bucle.

Dejó de quererla, derramó menos whisky y pasó a soñar despierto, así de sopetón como una bofetada huracanada en un cuerpo desnudo, izó velas y gritó al horizonte bien fuerte, rellenó su vida con melodías, con soles, con días de lluvia y consigo mismo. Navegó durante tiempo explorando, vivendo, anotando en su vieja bitácora las sensaciones vividas, lo que le quedaba por hacer..por vivir.

No se tuvo más noticias, pero comentan algunos, que sonrió, que luchó con ahínco por todo lo que quiso y se propuso, que cada muro donde otros yacían solo se agolpaba para encontrar las fuerzas para saltarlo…alguien me comentó, que en alguno de cualquiera que fueren sus viajes se encontró a sí mismo, se miró a los ojos…y en ese silencio, en ese instante se le apareció su vida tan trasparente como jamás antes.

No le importó que nadie lo oyera tan lejos cuando gritó, sonrió porque en todos y en cada uno de aquellos instantes, de aquella aventura…fué él mismo, como siempre…como nunca.

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